Inicio esta asignatura con una expectativa muy clara: dejar de moverme únicamente desde la intuición y el juego para comenzar a construir una relación más consciente, técnica y fundamentada con el sonido. Hasta ahora, mi experiencia en este ámbito ha carecido de formación teórica y técnica. No provengo del campo musical ni he trabajado el sonido desde herramientas profesionales. Mi aproximación ha sido completamente experimental, casi doméstica: ensayo, error y curiosidad.
Desde la poesía he explorado el juego con la voz como materia maleable: su ritmo, su respiración, su fragilidad y su capacidad de transformarse en cuerpo. He trabajado con mi propia voz como material plástico, utilizando un pedal vocal Boss VE-20 para generar reverberaciones, ecos, desdoblamientos y pequeñas distorsiones. Me interesa ese punto en el que la voz se desestabiliza y deja de ser únicamente vehículo de significado para convertirse en materia, en textura. Sin embargo, todo este trabajo ha surgido desde la experimentación intuitiva, sin un conocimiento profundo de los procesos de grabación, edición, espacialización o composición sonora.
Mi relación con la música también ha sido más afectiva que académica. Me atraen las músicas que tensan el lenguaje, que trabajan la repetición o que convierten la voz en territorio. Me interesa especialmente la dimensión casi física de la voz en Camarón de la Isla, y en particular en El niño perdido, donde el cante se vuelve herida y trance. O Enrique Morente y su álbum Omega, por la manera en que hibrida flamenco, poesía y ruido, y por su capacidad de romper estructuras sin perder intensidad expresiva. Esa fricción entre tradición, experimentación y palabra me resulta especialmente sugerente.
En el ámbito del arte sonoro, me interesan artistas que trabajan el sonido como espacio y experiencia corporal. Janet Cardiff me atrae por la forma en que convierte la escucha en desplazamiento físico y narrativo, y por su manera de fragmentar la voz en el espacio. También Christina Kubisch, por su investigación sobre lo invisible y la escucha de campos electromagnéticos, ampliando la idea de qué puede considerarse sonido. Y el trabajo de Tony Oursler, por la relación entre voz, proyección y cuerpo fragmentado.
Lo que más me atrae del arte sonoro es su carácter rizomático. Es un lenguaje que no se organiza necesariamente de forma lineal ni jerárquica. La posibilidad de pensar el sonido como arquitectura invisible que modifica la percepción del espacio, su dimensión escultórica: cómo una vibración puede convertirse en volumen y cómo un espacio puede pensarse desde lo que suena y no solo desde lo que se ve.
Mis expectativas respecto a la asignatura son, sobre todo, adquirir herramientas. Herramientas técnicas, pero también herramientas conceptuales que me permitan situar mi práctica dentro de una genealogía y comprender qué estoy haciendo cuando manipulo una voz o construyo un paisaje sonoro. Me apetece muchísimo incorporar el sonido a mi trabajo de un modo más legítimo y sólido, no solo como intuición o complemento, sino como lenguaje autónomo.
Siento que hasta ahora he jugado. Y quiero seguir jugando, pero con conciencia. Este taller lo entiendo como el paso necesario para que ese juego se convierta en práctica.
Enlaces de referencia:
Camarón de la Isla
El niño perdido (YouTube):
https://www.youtube.com/watch?v=J8YpWz6z7JQ
Enrique Morente – Omega (1996)
Pequeño Vals Vienés (YouTube):
https://www.youtube.com/watch?v=D9VixUcNIeY
Janet Cardiff
Sitio oficial:
https://www.cardiffmiller.com
The Forty Part Motet (Tate):
https://www.tate.org.uk/art/artworks/cardiff-the-forty-part-motet-t12664
Christina Kubisch
Sitio oficial:
https://www.christinakubisch.de
Proyecto Electrical Walks:
https://www.christinakubisch.de/electrical-walks.html
Tony Oursler
Sitio oficial:
https://tonyoursler.com



Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.